Roland Emmerich: el rey de la catástrofe


Sebastián Zavala

Asistente de Dirección y Crítico de Cine
Blogger Oficial



Quizás no recuerden su nombre, pero definitivamente han visto sus películas: Día de la Independencia. El Día después de mañana (o como me gusta llamarla a mí: Pasado Mañana). 2012. Roland Emmerich es uno de los pocos directores en Hollywood en especializarse en un subgénero cinematográfico muy popular, pero bastante caro de realizar: el cine de desastres. Realmente hay pocos que puedan destruir el mundo de la misma manera que él (quizás Michael Bay, no más), y entretenernos tanto al hacerlo.

Y es precisamente este director el que regresa a una de sus franquicias más famosas este jueves: Día de la Independencia. No, lamentablemente Will Smith no está de vuelta. ¡Pero Jeff Goldblum sí! Y también Bill Pullman. Y mini-Thor… digo, Liam Hemsworth será uno de los nuevos protagonistas. Día de la Independencia: Contraataque promete ser uno de los estrenos más destructivos, explosivos y divertidos del año, por lo que no podía dejar de escribir unas cuantas palabras sobre su prolífico director, quien se ha encargado de traer este secuela a la pantalla grande después de más de veinte años de haberse estrenado la primera entrega.

Es por todo esto que les presento mis cinco películas favoritas de Roland Emmerich (no se preocupen, que 10,000 A.C. no aparecerá en la lista. Ugh). Como siempre, es MI lista personal, por lo que si no incluí alguna de sus cintas favoritas, o si están en desacuerdo con el orden… ¡no se lo tomen a pecho!

Veamos.

5. Soldado Universal (1992)



La primera película en aparecer en esta lista no es una película de desastres, pero no por ello es menos entretenida que las películas más conocidas dirigidas por este director alemán. De hecho, Soldado Universal es uno de los filmes más conocidos del gran Jean Claude Van Damme, tanto así que ha tenido varias secuelas a lo largo de los años, muchas de ellas sin la presencia de los Músculos de Bruselas. Sin embargo, la primera entrega sigue siendo la mejor, por mucho, y hay varias razones por las cuales vale la pena ver esta producción de acción y ciencia ficción. Primero que nada está Van Damme, por supuesto, quien en aquella época se encontraba en su mejor momento. Parco, tieso pero muy rudo, se encuentra dentro de su zona de confort en este filme, y se nota a leguas. Pero también esta Dolph Lundgren, quien complementa a Van Damme a la perfección; juntos logran desarrollar una cinta que muy fácilmente hubiese podido ser genérica y aburrida, y la convierten en algo especial. ¿Tonta? Sí. Pero, ¿entretenida, explosiva, llena de buena acción, sangre, tripas, cyborgs, y mucho carisma? Definitivamente.

Veredicto: Como para alquilarla en DVD si es que todavía existiesen las tiendas de alquiler de video (OK, búsquenla en Internet).

4. Stargate (1994)



¡Ajá, más ciencia ficción! Esto es prueba de que el buen Roland no se ha limitado a solo producir películas del fin del mundo, por mucho que esa sea su especialidad. Stargate es una película que no hizo mucho ruido cuando se estrenó en 1994, pero que eventualmente fue redescubierta por fanáticos cuando se estrenó en VHS. Tanto fue su éxito en el mercado de las cintas para casas, que se fueron desarrollando varias series de televisión basadas en ella, e incluso se ha anunciado una nueva trilogía cinematográfica que se estrenará dentro de unos años. Pero, ¿de verdad merece tanta atención este filme? Pues hasta cierto punto, sí. No es particularmente original ni en concepto ni en ideas, pero se ve beneficiada por la presencia de actorazos como Kurt Russell y James Spader, y por la dirección de Emmerich, la cual le otorga seriedad y tensión a una trama potencialmente ridícula. (¿Alienígenas que se parecen a los antiguos egipcios y veneran a un dios Ra? Sí claro).

Veredicto: Como para verla en una tarde floja de sábado.

3. El Día Después de Mañana (2004)



¡Ajá, ahora si llegamos al desastre! El Día Después de Mañana no es el mejor ejemplar de la carrera de Emmerich en lo que se refiere a películas del fin del mundo, pero es lo suficientemente divertida como para merecer un tercer puesto. Sí, contiene momentos tan idiotas como para que uno se termine rascando la cabeza, preguntándose como alguien pudo aprobar el guión—escenas como la de los lobos, o la del frío que persigue a los protagonistas, quienes lo detienen cerrando… las puertas de un cuarto de biblioteca… (sí, así no es como el frió actúa). Y de hecho, aunque se supone que Emmerich y compañía recibieron los consejos de expertos en el cambio climático, todo lo que se refiere a dicho tema está tratado por el guión de manera bastante infantil y simplista. Pero como espectáculo puro y simple, el filme funciona de maravilla. Los efectos especiales son de primera, y las actuaciones son creíbles (Jake Gyllenhaal, Emmy Rossum y Dennis Quaid son particularmente buenos).

Veredicto: Como para no cambiar de canal cuando la encuentras haciendo zapping en la TV.

2. Anónimo (2011)



Emmerich trató de hacer algo totalmente diferente con Anónimo, y el resultado fue una película intrigante, bien actuada, visualmente espectacular, y bastante controvertida. La premisa de Anónimo es que un sujeto llamado Edward De Vere (interpretado por un genial Rhys Ifans) fue quien verdaderamente escribió las obras de Shakespeare—esto definitivamente no le causó gracia alguna a varios historiadores y los fanáticos del bardo, especialmente cuando este último es representado en la película como un completo idiota. Pero muy aparte de eso, si es que uno se cree, aunque sea por unos minutos, la trama de la película, y cree en los personajes (quienes están interpretados con total profesionalismo) y simplemente se deja llevar, pues Anónimo no es una mala cinta en lo absoluto. La pregunta principal hecha por el filme—¿de verdad fue Shakespeare un farsante?—no es respondida con claridad, pero no creo que sea algo necesario. El filme es lo suficientemente interesante como para presentarnos con varias opciones, para que ya uno desarrolle sus propias respuestas y teorías. Nos presentan la “evidencia”; ya es cuestión de cada uno creer lo que desee creer. Hey, al menos es más inteligente que la película promedio de Emmerich.

Veredicto: Mejor que Shakespeare Apasionado.

1. Día de la Independencia (1996)



Ajá. Este es el monstruo de los monstruos. LA película de desastres que puso a Emmerich en el mapa, y la que probablemente logró que se dedicase casi exclusivamente a este subgénero. Después de todo, no hay país, ciudad, o lugar famoso que Emmerich no haya destruido en sus películas (aunque al menos Sudamérica se salva por un pelo en El Día Después de Mañana… ¡uf!) Día de la Independencia, para mí, sigue siendo su mejor película porque es la más divertida. Sí, es exagerada, pero nunca llega a los niveles de estupidez de 2012. Sí, es patriota, pero al menos se siente más universal que una gringada pura. Sí, es un blockbuster cínico, hecho únicamente para ganar plata y mostrar explosiones… ¡pero al menos lo hace con estilo! ¡Y con Will Smith! ¡Y con… uh… Jeff…. uh… GOLDBLUM! Día de la Independencia es una cinta que he visto incontables veces en VHS y DVD y que, a pesar de no ser perfecta, jamás deja de extraerme al menos una pequeña sonrisa. Con suerte, Emmerich habrá encontrado la fórmula mágica (aliens + explosiones + patriotismo + mensaje = ¿lucro?) con Día de la Independencia: Contraataque. Lo averiguaremos este jueves.

Veredicto: Como para volverla a comprar cada vez que salga un nuevo formato de cine casero.

Chau Will



Lo único que me preocupa de esta nueva secuela es la falta de Will Smith. Aparentemente, no quizo regresar a la franquicia porque… ¿no le gustó el guión? Usualmente esto me molestaría, pero considerando que a Smith le encantó el guión de aquel bodrio de M. NightShyamalan llamado Después de la Tierra, creo que ya no confío en su criterio.

Los dejo con el trailer oficial de Día de la Independencia: Contraataque. ¡Hasta el próximo martes!





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